La Navidad

La Navidad era una época muy especial para mí. Desde hace un tiempo ha dejado de serlo, y el caso es que no hay ninguna razón especial; más bien creo que lo que ha pasado es que no encuentro razones especiales para que Navidad siga siendo algo muy especial.

Supongo que parte de la “culpa” la tiene el hecho de que conservo a mi familia más directa, de que no tengo a nadie a quien añorar profundamente (excepción hecha de mis abuelos) y de que los seres humanos somos incapaces de echar de menos aquello de lo que nunca hemos carecido.

Quién sabe, dentro de unos años quizá cambie de nuevo mi forma de pensar y este tiempo pase de ser un tiempo “no especial” a ser un tiempo “especialmente odiado”.

Por el momento me contento con odiar a los Reyes Magos, pero eso es otra historia.

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