La Navidad

La Navidad era una época muy especial para mí. Desde hace un tiempo ha dejado de serlo, y el caso es que no hay ninguna razón especial; más bien creo que lo que ha pasado es que no encuentro razones especiales para que Navidad siga siendo algo muy especial.

Supongo que parte de la “culpa” la tiene el hecho de que conservo a mi familia más directa, de que no tengo a nadie a quien añorar profundamente (excepción hecha de mis abuelos) y de que los seres humanos somos incapaces de echar de menos aquello de lo que nunca hemos carecido.

Quién sabe, dentro de unos años quizá cambie de nuevo mi forma de pensar y este tiempo pase de ser un tiempo “no especial” a ser un tiempo “especialmente odiado”.

Por el momento me contento con odiar a los Reyes Magos, pero eso es otra historia.

Cómo pasan los tiempos Venancio, cómo pasan los tiempos (y los años)

Hoy entro en este rincón por casualidad, y me doy cuenta de que mi primera -y última- entrada data de hace ya un año.

¡Un año! Más de un millón y trescientos mil segundos treinta y un millones y medio de segundos.

¿Cuántas cosas pueden pasar en un año? ¿Cuántas han pasado en este último?

Muchísimas, a la vista de lo que dice la Wikipedia (Junio 2006Junio 2007).

¿Cómo o cuánto has cambiado tú en un año?

A mí por lo menos se me ha pasado volando.